Los NFT (Tokens No Fungibles) han irrumpido en el mundo digital como una herramienta revolucionaria para certificar la propiedad de activos únicos. Desde obras de arte hasta coleccionables virtuales, su popularidad ha crecido exponencialmente. Sin embargo, esta innovación también ha generado confusión, especialmente en lo que respecta a los derechos de autor y la propiedad intelectual. ¿Qué implica realmente adquirir un NFT? ¿Estamos comprando la obra o solo un certificado? A continuación intentaremos aclarar las principales dudas alrededor de esta tecnología y ofrecer una guía práctica para su uso.
¿Qué es un NFT?
Un NFT es un activo digital único registrado en una blockchain. A diferencia de los tokens fungibles (como las criptomonedas), los NFT no son intercambiables entre sí porque cada uno tiene características específicas que lo hacen irrepetible. En términos simples, un NFT funciona como un certificado digital de autenticidad y propiedad sobre un archivo digital: una imagen, un video, una canción, un modelo 3D, entre otros, o como una llave para acceder a los mismos.
¿Qué implica adquirir un NFT?
Cuando alguien compra un NFT, adquiere la propiedad del token digital, aunque no necesariamente de la obra original que este representa. Esto significa que el comprador puede revender el NFT, exhibirlo en plataformas compatibles o almacenarlo como parte de una colección. Sin embargo, no obtiene automáticamente los derechos de autor sobre la obra subyacente, como el derecho a reproducirla, modificarla o distribuirla públicamente.

Confusión común: NFT vs Derechos de Autor
Aquí radica uno de los principales malentendidos: muchas personas creen que al comprar un NFT están adquiriendo todos los derechos sobre la obra digital. Pero los derechos de autor son independientes del NFT y están regulados por leyes específicas de propiedad intelectual. Solo el autor original puede autorizar usos como reproducción, transformación o comunicación pública. A esto se le conoce como derechos patrimoniales, los cuales sí pueden ser transferidos a terceros, sin embargo, esto debe realizarse por medios distintos que, si bien pueden llevarse a cabo de forma paralela a la venta de los NFT, no vienen necesariamente incluidos en la misma.
Ejemplo ilustrativo
Imagina que compras un NFT de una ilustración digital. Puedes mostrarlo en tu perfil, revenderlo o almacenarlo, pero no puedes imprimirlo en camisetas para venderlas ni modificarlo para crear una versión animada, a menos que el contrato del NFT lo permita explícitamente, o hayas adquirido tales derechos por otro tipo de mecanismos jurídicos, como una cesión de derechos.

¿Por qué es importante distinguirlos?
Confundir la propiedad del NFT con los derechos de autor puede llevar a disputas legales complejas, tal como ocurrió en el caso de Ronaldinho y el artista Jorge Beñago. Este tipo de conflictos evidencian la necesidad de establecer contratos claros que definan qué derechos se transfieren con el NFT y cuáles permanecen con el creador.
Recomendaciones para creadores y compradores
- Definir la autoría desde el inicio: documentar quién creó la obra y cómo se tokenizó.
- Establecer contratos claros: especificar qué derechos se transfieren y cuáles no y, preferentemente, contar con la asesoría de un experto en propiedad intelectual.
Conclusión
Los NFT ofrecen nuevas oportunidades para la creación y comercialización de obras digitales y otro tipo de contenidos, pero también exigen una clara comprensión de lo que implica su propiedad, así como de los derechos de autor y otras formas de propiedad intelectual. Distinguir entre la propiedad del token y los derechos sobre la obra es esencial para evitar conflictos y fomentar un ecosistema digital justo y transparente.


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