Hoy en día, la educación digital en la infancia y adolescencia es un tema de extrema relevancia. El acceso temprano y masivo a dispositivos digitales, la proliferación de contenidos en línea y la integración de la tecnología en la vida cotidiana han transformado la manera en que niñas, niños y adolescentes aprenden, se comunican y se relacionan con el mundo. Sin embargo, este avance también plantea desafíos significativos en términos de salud, desarrollo, seguridad y bienestar emocional.

El tiempo frente a la pantalla
Evidencia científica demuestra que el uso excesivo de pantallas durante la infancia y la adolescencia puede tener efectos negativos en diversas áreas del desarrollo: alteraciones del sueño, problemas de atención y memoria, dificultades en la autorregulación emocional, aumento del sedentarismo y riesgo de padecer obesidad y fatiga visual, así como afectaciones en el desarrollo cerebral. Además, el tiempo que, como adultos, pasamos frente a las pantallas influye directamente en los hábitos de nuestros hijos, especialmente durante comidas o en el dormitorio.
El uso de pantallas antes de dormir se asocia con una reducción en la calidad del sueño, debido a la supresión de melatonina y la alteración del ritmo circadiano. Esto puede derivar en somnolencia diurna, dificultades para concentrarse, bajo rendimiento escolar y alteraciones emocionales. Por otro lado, el uso rutinario de dispositivos para calmar o distraer a niños pequeños puede dificultar el desarrollo de estrategias de autorregulación y generar dependencia de la tecnología para la gestión emocional.
Recomendaciones
Diversas organizaciones a nivel nacional e internacional, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Academia Americana de Pediatría (AAP), la Secretaría de Salud de México y la Asociación Española de Pediatría (AEP), han actualizado sus recomendaciones sobre el tiempo de uso recomendado en función de la edad.
Por ejemplo, la Asociación Española de Pediatría emite las siguientes recomendaciones:
| Edad | Tiempo recomendado frente a la pantalla | Principales recomendaciones de la AEP |
| 0-6 años | Ninguno | Pueden hacerse excepciones en casos en los que, bajo supervisión, ésta se utilice para facilitar el contacto social, por ejemplo, mediante videollamadas en las que la persona al otro lado de la pantalla cuente un cuento, cante una canción, etc. |
| 7-12 años | Menos de una hora al día (incluyendo el tiempo escolar y otros deberes) | Recomienda limitar el uso de dispositivos con acceso a internet y priorizar deportivas, relaciones con pares cara a cara, contacto con la naturaleza, tiempos de sueño y descanso, alimentación saludable, etc. Asimismo, es recomendable que el uso de dispositivos (no móviles) se realice bajo supervisión, estableciendo límites claros respecto al tiempo y el tipo de contenidos adecuados a la edad. |
| 13-16 años | Menos de dos horas (incluyendo el tiempo escolar y otros deberes) | La AEP recomienda el uso de herramientas de control parental en los dispositivos móviles, así como priorizar el uso de teléfonos sin internet (retrasando la edad del primer teléfono inteligente con conexión a internet). |
Fuente: Asociación Española de Pediatría
Independientemente del apego a este tipo de recomendaciones, podemos hacer énfasis en la importancia de cuestiones como el acompañamiento y supervisión durante el uso de dispositivos en la infancia, la atención al tipo de contenido al que tienen acceso niñas, niños y adolescentes.
Tipos de contenidos digitales adecuados
Aunado al tiempo de exposición, la calidad y adecuación de los contenidos digitales resulta igualmente importante. Un contenido positivo es aquel que permite aprender, crear, divertirse, desarrollar una imagen positiva de uno mismo, fortalecer la identidad y fomentar la seguridad en línea.
Algunos criterios a considerar al momento de definir el tipo de contenido al que tienen acceso los menores puede ser la seguridad, el fortalecimiento de la creatividad, la fiabilidad y calidad de la información, la ausencia de publicidad invasiva o dirigida a menores, la interacción positiva y la posibilidad de compartir en familia, entre otros.
La importancia del acompañamiento y la supervisión adulta
El acompañamiento debe ser el principal factor de protección frente a los riesgos que pueden representar los entornos digitales. Supervisar no debe significar espiar, sino estar presente, dialogar, orientar y apoyar al menor en la adquisición de las herramientas que le permitan navegar de forma segura y responsable.
Revisar juntos la configuración de privacidad y seguridad de las apps y redes sociales, dialogar sobre experiencias en línea y relaciones digitales, así como una participación activa en la educación digital escolar, pueden ser formas de acompañar sin controlar, permitiendo al menor tomar sus propias decisiones y construyendo canales de comunicación que le permitan solicitar ayuda en caso de sentirse inseguro, incómodo o en riesgo.

El uso de redes sociales
En México y en otros países, el acceso a redes sociales por parte de menores de edad es cada vez más temprano y frecuente. Aunque la mayoría de las plataformas establecen una edad mínima, en la práctica muchos niños y preadolescentes acceden antes y, a menudo, sin la supervisión adecuada.
En 2023, las redes sociales más utilizadas por menores de 7 a 11 años fueron WhatsApp, YouTube, TikTok y Facebook. El Instituto Federal de Comunicaciones de México destacó en este año que Facebook y WhatsApp son más utilizadas en la población de teens (16-18 años) con un nivel socioeconómico alto, mientras que
Instagram tenía una mayor adopción entre las mujeres kids (hasta 12 años) y tweens
(13 a 15 años).
Como bien sabemos, las redes sociales pueden representar riesgos como el ciberacoso, el incremento en la comparación y presión por validación social, la exposición a contenidos inapropiados, contacto con desconocidos y privacidad. Sin embargo, es necesario recordar que estas redes son importantes herramientas de comunicación que pueden ofrecer beneficios como el fortalecimiento de relaciones sociales (especialmente en la adolescencia), permitir el acceso a comunidades de apoyo, información y aprendizaje, fomentar la creatividad, la expresión personal y la construcción de la identidad, así como ofrecer oportunidades de participación social y cultural, entre otros.
Por lo tanto, el medio de prevención de los riesgos no puede ser la prohibición, sino el acompañamiento. Como guías, nuestra prioridad debe ser la de proveer las herramientas y conocimientos necesarios para identificar y minimizar los riesgos relacionados con este tipo de entornos digitales.
Medidas de seguridad y prevención
La seguridad digital es fundamental para proteger la privacidad, la integridad y el bienestar de niñas, niños y adolescentes, en el entorno digital. Algunas medidas clave son:
- No compartir información personal en redes, juegos o plataformas abiertas.
- No publicar ni enviar mensajes o videos íntimos.
- Configurar la privacidad de las cuentas para que solo amigos o contactos conocidos puedan ver el perfil y las publicaciones.
- No aceptar solicitudes de amistad de personas desconocidas.
- Desactivar funciones de geolocalización en dispositivos y aplicaciones.
- Utilizar contraseñas seguras.
- No participar en retos virales peligrosos ni en juegos que soliciten información personal.
- Denunciar y boquear usuarios que realicen acoso, amenazas o solicitudes inapropiadas.
- No descargar aplicaciones, juegos o archivos de sitios no oficiales o confiables.
Conclusiones
Hoy en día, el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación es considerado un derecho de niñas, niños y adolescentes, y como tal, debe ser protegido. Es nuestra responsabilidad abrir las puertas y brindar las herramientas necesarias a niñas, niños y adolescentes para que aprovechen los beneficios que la tecnología tiene para ofrecer, a la vez que identifican y previenen los riesgos que ésta puede conllevar.
La educación digital requiere un enfoque integral adaptado a las necesidades de cada etapa del desarrollo. Limitar el tiempo frente a la pantalla, seleccionar contenidos de calidad, acompañar y supervisar, dialogar sobre los riesgos y los beneficios de las redes sociales, y proteger la privacidad y la seguridad digital son acciones fundamentales para garantizar entornos digitales seguros, saludables y enriquecedores.
Madres, padres y cuidadores, así como la sociedad en general, jugamos un papel fundamental como guías y modelos en la vida digital de los menores. La clave está en educar para la autonomía, el pensamiento crítico y la ética digital, construyendo juntos una cultura de bienestar y seguridad en el mundo digital.


Deja un comentario