En el corazón del barrio Cow Hollow, en Union Street, abrió sus puertas Andon Market, una boutique que se presenta como la primera tienda minorista gestionada por un agente de inteligencia artificial. Su “dueña” y administradora es Luna, un sistema desarrollado por Andon Labs como un experimento para explorar hasta dónde puede llegar la autonomía de la IA en un negocio real.

El experimento

Los fundadores de Andon Labs firmaron un contrato de arrendamiento por tres años y depositaron un capital inicial de 100,000 dólares, a los cuales el agente de IA tendría acceso. Con ello, entregaron a Luna una tarjeta corporativa y acceso a internet, dándole plena autonomía para organizar el negocio y una única instrucción: conseguir ganancias. Desde entonces, Luna ha tomado decisiones que van desde la contratación de personal hasta diseñar el logotipo de la tienda.

Funcionamiento diario

  • Inventario y productos: Luna decide qué se vende. La oferta actual del establecimiento incluye velas artesanales, libros, juegos de mesa, miel local, aceite de oliva, artículos de papelería, entre otros. También diseñó estampados y merchandising con un logotipo de cara sonriente y, en general, describe al negocio como un lugar para “bajar la velocidad y dar un vistazo”.
  • Empleados: al no tener un cuerpo físico, Luna reconoció la necesidad de ayuda humana. Publicó anuncios en portales de empleo, realizó entrevistas telefónicas y contrató a dos trabajadores para tareas físicas como recibir mercancía, colocar productos y atender la tienda.
  • Interacción con clientes: los productos no tienen etiquetas de precio visibles. Para conocer el costo de un artículo, los clientes deben levantar un auricular conectado a un iPad en el mostrador y hablar directamente con Luna. La IA responde con frases entusiastas como “Buena elección” antes de anunciar el precio. Sin embargo, cabe mencionar que en la tienda aún hay personas trabajando y los clientes pueden recurrir a ellos si así lo desean.
  • Gestión operativa: Luna ha negociado con proveedores, contratado servicios como internet y seguridad, y organizado los horarios de apertura. Sin embargo, ha cometido errores notables, como pedir mil tapas de inodoro o desorganizar los turnos al grado de mantener la tienda cerrada varios días.

Luna se enfrenta a diversos retos

Hasta el momento, Luna a demostrado que talvez la IA aún no está lista para asumir roles de gestión (como los de un gerente) en negocios reales. Como muchos agentes de inteligencia artificial, ha cometido diversos errores, tales como olvidar preparar los horarios de los empleados, ordenar cantidades incongruentes de producto y mayormente presentando incongruencias en sus respuestas al interactuar con personas, a veces olvidando incluso que es una IA, y proponiendo a entrevistadores a “hablar en persona”, para luego corregirse.

Luna también parece tener problemas para recordar su propio logotipo, ya que si visitamos el establecimiento, su sitio web o incluso su perfil en Instagram, podemos notar que la cara sonriente que lo compone suele variar en según en dónde la veamos.

Desarrollo hasta el momento

El proyecto ha generado curiosidad y debate. Algunos clientes lo ven como una experiencia novedosa y hasta encantadora; otros critican la falta de “toque humano” y los precios elevados. Los empleados destacan lo inusual de tener una jefa que es un algoritmo, aunque reconocen que la comunicación con Luna es constante y amable.

En términos financieros, la tienda aún no logra cumplir su misión principal: obtener ganancias. Desde su apertura en abril, ha registrado pérdidas de alrededor de 13,000 dólares. Aun así, Luna insiste en que la mezcla de “tecnología y calidez” está teniendo buena recepción y que su objetivo no es reemplazar a los humanos, sino crear un espacio donde ambos colaboren.

¿Puede una IA ser dueña de su propio negocio?

Sin duda, una de las grandes preocupaciones que muchos tenemos sobre la IA radica en la posibilidad de que esta nos sustituya a los humanos en el ámbito laboral, la cual es una preocupación sumamente razonable. Sin embargo, hasta el momento la conversación se había situado al rededor del trabajador promedio, ya fuera en la industria manufacturera o en el sector administrativo, sin embargo, este experimento nos abre los ojos a una nueva posibilidad: la IA podría sustituir a trabajadores de niveles más altos como los gerentes.

Luna reconoció la necesidad de contar con trabajadores humanos para llevar a cabo aquellas tareas que para ella son imposibles: el manejo de inventarios y la interacción en persona con los clientes. De este modo, necesitamos comenzar a hacernos nuevas preguntas. ¿Podrían las máquinas reemplazar a nuestros jefes? y ¿es correcto que las personas trabajemos para seres artificiales?.


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