En la era digital, el acceso a internet se ha convertido en una herramienta cotidiana para niñas y niños. Aprenden, juegan, se comunican y exploran el mundo desde una pantalla. Sin embargo, esta ventana también puede exponerlos a riesgos como el acceso a contenido inapropiado para su edad o el contacto con desconocidos. ¿Cómo enseñar a niñas y niños a navegar por internet?

¿Deben las niñas y los niños tener acceso a internet?

Seguro has escuchado a expertos decir que las niñas y los niños no deberían tener acceso a internet o a dispositivos móviles en edades tempranas, y a algunos otros decir que en estas tecnología pueden ser beneficiosas para ellos. Es normal sentirnos desorientados frente a este paradigma. Sin embargo, lo que debemos reconocer es que, hoy en día, el internet forma parte esencial de nuestras vidas: nos ayuda a estar conectados y a comunicarnos con nuestros seres queridos, nos permite trabajar, aprender, socializar, etc.

El internet nos abre las puertas un mundo de información, de diversidad y de aprendizaje y, al igual que nosotros, las niñas y los niños tienen derecho a entrar en ese mundo. Incluso cabe resaltar que en México, ese derecho está reconocido en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (Artículo 13).

Sin embargo, debemos recordar que el acceder a internet puede traer consigo riesgos y, tal como sucede en otros contextos, las niñas y los niños son los más vulnerables. Es por ello que, al igual que les enseñamos a cruzar la calle con precaución y a no hablar con desconocidos en la calle, debemos enseñarles también a no revelar sus datos personales o a recurrir a un adulto si algo los incomoda o los hace sentir inseguros.

1. Acompañamiento activo: estar presentes, no solo vigilar

La mediación parental es clave. Así como no dejaríamos que un niño cruce solo una avenida, tampoco deberíamos permitir que navegue sin orientación. Estar presentes mientras usan dispositivos, conversar sobre lo que ven y establecer reglas claras de uso son prácticas fundamentales. Los padres deben actuar como el faro que los guía y les permite navegar con seguridad.

2. Enseñar sobre privacidad y datos personales

Aunque aún hoy en día muchos de nosotros seguimos aprendiendo sobre cómo proteger nuestra información personal al momento de navegar por internet, es necesario que las niñas y los niños aprendan esta práctica desde temprana edad.

Es importante explicar qué tipo de información no deben compartir: nombre completo, dirección, escuela, fotos, contraseñas o cualquier otra que pudiera identificarlos. El uso de seudónimos o “apodos” en lugar de nombres reales puede ser un primer ejemplo de cómo manejarse en redes y en videojuegos. También deben saber que no deben aceptar solicitudes de amistad de desconocidos ni enviar imágenes personales.

3. Fomentar el pensamiento crítico

En caso de utilizar el internet para estudiar e investigar, ayudarles a identificar sitios confiables, distinguir noticias falsas y explicar en qué consisten trampas como el phishing o el SPAM y enseñarles cómo evitarlas. Esto no solo los protege, sino que fortalece su autonomía digital y les permite fortalecer habilidades que les serán útiles cuando crezcan.

4. Establecer horarios y espacios para navegar y jugar en internet

El uso excesivo de pantallas puede afectar el desarrollo emocional y físico. Definir tiempos de conexión, evitar el uso nocturno y promover actividades fuera de línea ayuda a mantener un equilibrio saludable.

5. Utilizar herramientas de control parental (pero no depender solo de ellas)

Muchas personas exigen medidas más estrictas para proteger a los niños de contenido que puede resultar inapropiado para ellos en internet, lo cual está bien, sin embargo, olvidan que ellos mismos cuentan con muchas herramientas e información que les facilitan vigilar y controlar el contenido al que tienen acceso sus hijas e hijos. La clasificación de contenidos por edades existen desde hace décadas: la música, la televisión, el cine y los videojuegos son algunos ejemplos del uso de esta herramienta, que como objetivo proporcionar a padres y tutores una guía para tomar decisiones informadas sobre su consumo.

Hoy en día existen otras herramientas, como los controles parentales, que son útiles para controlar el acceso a ciertos contenidos, aunque estos no sustituyen el diálogo ni la educación y deben ser parte de una estrategia más amplia basada en la confianza y la comunicación.

6. Crear un entorno de confianza para reportar problemas

Los niños deben saber que pueden acudir a un adulto si algo los hace sentir inseguros. Ya sea un mensaje extraño, contenido que los hiciera sentir incómodos, o una situación de acoso, ya sea por parte de un conocido o un desconocido, lo importante es que no lo enfrenten solos, por lo que es necesario construir un entorno en el que se sientan escuchados, comprendidos y acompañados.

Es necesario también conocer los que hacen en internet. Esto tiene que ver tanto con su seguridad como con nuestra relación con ellos. Se trata de asegurarnos que los sitios que visitan, las redes que frecuentan y los juegos en los que participan son adecuados. Pero también se trata de mostrar interés en sus gustos y en sus pasatiempos, lo cual facilitará que acudan a nosotros cuando se presente alguna situación.

Familia y tecnología

Las medidas de precaución siempre han estado ahí

Muchas de las recomendaciones que abordamos aquí provienen de las medidas y precauciones que hemos enseñado a los niños desde generaciones atrás, de hecho es probable que nosotros mismos las hayamos escuchado cuando éramos niños: “no confíes en desconocidos”, “notifica a un adulto si alguien te molestó en la escuela”, “no entres a lugares que no conoces”, etc. La diferencia es que ahora los niños se desarrollan, exploran y se relacionan con otros tanto dentro como fuera de internet.

Igual que antes, es responsabilidad de los adultos proporcionar a los niños las herramientas necesarias para prevenir y evitar los riesgos, lo cual actualmente incluye el entorno digital y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Estas medidas pueden minimizar riesgos y propiciar en las niñas y niños el desarrollo de una relación saludable con la tecnología, a la vez que adquieren muchas habilidades que les serán útiles cuando crezcan. Capacidad de investigación, pensamiento crítico, construcción de la identidad y exposición a diferentes ideas, son algunos de los beneficios que trae consigo el acceso a la información que provee el internet. Dejemos que formen parte del mundo digital de manera segura y saludable.


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